miércoles, 11 de noviembre de 2009

Perdón

Me encontré con mi reflejo en nuestro lugar, y vos no estabas.
Faltaba tu poesía en mis oídos, tu botella de vino en el suelo, tu risa rebotando contra el cielo razzo y el piso de madera, el humo inundando la habitación, colmando mi alma de paz. Y de vos.

De esa historia que nunca te animaste a contar, yo solo recuerdo menos de la mitad.
De Caballito a San Telmo, un 86 que prometió tantas cosas, un beso que cerró trato, juego y trampa; una lágrima que se te escapó cuando saludaste del otro lado de la ventana y sabías, y yo sabía, ¡y la ciudad entera supo!, que era el último adiós.

De esa canción que nunca más pudiste cantar, sí recuerdo cómo tu voz se retorcía en el escenario, se desfiguraba cuando me nombrabas... No recuerdo qué decía, no recuerdo porqué la escribiste, no puedo siquiera recordar la melodía, solo sé que después de tanto, o después de esa nada que interpuse entre vos y yo, solo quedan palabras...
Quizás un perdón, pero fue sin intención
, rezabas anticipando lo inevitable; lo que mi naturaleza tarde o temprano me llevaría a repetirte entre mis berrinches y tu desesperación.

Me hacías entrar en razón; nombrabas a Jah mientras fumabas tu hierba santa, el miedo a la revolución y la revolución del miedo, el sol y las estrellas, los días y las noches, las horas contadas en anécdotas y las anécdotas contando horas... Todo ese mundo de papel, todo ese castillo de cartas marcadas por mi, por quien soy y no pude cambiar.
Ni por vos, ni por mi, ni por los dos.

Quizás un perdón... Pero fue sin intención.


· Julieta Ceballos
Princesa Roja

2 comentarios:

  1. Ju, es increíble lo que transmitís.
    Me dirás que retocas, y que invertís tanto tiempo,pero la verdad al final te queda, un pedazo de alma compuesto por letras.

    Que buen texto.
    Aunque no entienda el trasfondo,
    (y aunque tampoco lo necesite),
    está todo tan lleno de recuerdos,
    de nostalgia, de rebalsada suburbanidad: porteñismo.

    Ojalá (y no es por chuparte las medias)
    algún día tenga esta capacidad que vos
    tenés de poder narrar tan bien los recuerdos,
    los momentos.
    No sé porque, pero no puedo.
    Si será alguna traba mental/emocional...
    o vaya a saber que carajo.

    Me esfumo con esta frase:

    "De Caballito a San Telmo, un 86 que prometió tantas cosas..."

    Tal vez por lo que alguna vez significó ese viaje para mí.
    O los recuerdos, que a veces (aunque uno no quiera), se escapan como arena entre los dedos.

    Saludos!

    De Mua.

    Mati, Galleta... como quieras... un crazymotherfucker =)

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  2. Gracias, Galleta.
    Nos admiramos mutuamente, eso es bueno y es un mimo al alma.

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